Cuando el río Elba se salió de su cauce el 2002, el Albeertinum, una bodega para guardar su colección de 450 años de antiguedad, fue duramente golpeada. Mientras el agua entraba a razón de 760 litros por minuto, el director Martin Roth, organizó una cadena humana con trabajadores del museo y volluntarios para sacar pinturas, piezas de yeso y estatuas del sótano de edificio. Ocho años después, el museo fue reabierto, protegiendo colecciones de inundaciones incluso peores que la del 2002.