El Beaterio (Begijnhof) de la ciudad de Brujas fue fundado en 1245 y acogía a una comunidad de mujeres no religiosas que hacían votos de castidad y pobreza. Este tipo de construcción representan una de las muestras más singulares del arte constructor flamenco. Los beaterios eran recintos que surgieron en los Países Bajos durante la Edad Media.