Brujas creció alredador de sus dos plazas más importantes -Burg y Markt-, casi pegadas. La más vieja es la del Burg, en cuyo costado se encuentra la Basílica de la Sagrada Sangre, que guarda, según la tradición, unas gotas de la sangre de Cristo; la requilia fue un presente que el conde Dietrich de Alsacia trajo de la II Cruzada a Tierra Santa.