Muy cerca de Río de Janeiro se encuentra este bello pueblo colonial donde los autos están prohibidos que en los últimos años ha experimentado un repunte turístico, gracias a su oferta de entretención. Además de las más de 43 playas que tiene la ciudad a sus alrededores, los turistas se sientes atraídos por su hermoso casco histórico, considerado Patrimonio Nacional brasileño y Mundial por la UNESCO.