A 90 kilómetros de Sao Paulo, es el más urbano de todos los balnearios, sin contar lógicamente el puerto de Santos. Es una ciudad-isla de 200 mil habitantes, que en verano triplica su población al recibir una avalancha de brasileños y, cada vez, de más extranjeros. Cuenta con una veintena de playas, casi todas amplias, de aguas poco profundas, verdosas y sobre todo cálidas.