Quebec es una ciudad plácida que se recorre a pie. El castillo de Frontenac dominadesde una colina el conjunto del casco antiguo. Siguiendo el paseo Dufferin, una avenida de 670 metrtos de largo flanqueada por viejos cañones, se llega al castillo. Descender hasta el centro histórico de la ciudad y curiosear en sus comercios, en los que las esculturas inuks de hueso de ballena y las pieles de lobo se alternan con los establecimientos más glamorosos, es algo que los turistas disfrutan mucho.