A 80 kilómetros de Santiago, la ciudad de Sewell fue construida a principios del siglo XX con el objetivo de albergar a los trabajadores de la minera El Teniente, la mayor mina subterránea de extracción de cobre. En el año 2006 esta ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus casas fueron construidas de madera y con frecuencia pintadas de diversos colores llamativos: verde, amarillo, rojo y azul.