Entre los siglos XV y XIX el inmenso conjunto palaciego o Ciudad Prohibida fue habitado por 24 emperadores, sus familias y siervientes. Con un perímetro de casi tres kilómetros, las murallas de la residencia del emperador tienen una altura de ocho metros y su color púrpura simboliza la felicidad. Las esquinas están flanqueadas por cuato torreones plagados de leyendas. Un foso de 52 metros de ancho y 6 de profundidad reforzaba la seguridad.