La ciudad de Lijiang se encuentra casi pegada al Tibet, en la provincia de Yunnan, un pueblo viejísimo con un casco antiguo que parece de cuento y, donde varias veces al día, los miembros de la etnia Naxi se juntan a bailar. Es todo un espectáculo. En Lijiang, al morir la tarde, una orquesta de ancianos da conciertos en un pequeño teatro. En la noche, cuando la danza y la música duermen, el pueblo se ilumina con faroles antiguos.