En el centro de la Habana se encuentra el Callejón de Hammel, donde el ritmo de los tambores atrae a los turistas. Los locales y turistas se amontonan en el callejón de los murales, pintados por el artista Salvador Gonzáles como tributo a la Santería, la religión yoruba de la isla. Hombres y mujeres toman turnos para bailar rumba en un círculo rodeado de músicos y bailarinas.