En el interior de La Ciudadela se encuentra la Mezquita de Alabastro que constituye una sobria construcción con esbeltos minaretes y preciosas bóvedas, en cuyo interior resaltan las contrastantes ondulaciones del alabastro que recubre todo, el suelo totalmente alfombrado predominando el color rojo y las altas cúpulas ricamente decoradas que nos recuerdan el interior de la de Santa Sofía en Estambul.