En un recorro del camino que une las localidades de Bermeo y Bakio, a unos 30 kilómetros de Bilbao, aparece la inconfundible silueta de San Juan de Gaztelugatxe. La ermita, con vista fantástica a la costa acantilada, se edificó en el siglo X en lo alto de un peñasco, unido a tierra por un puente excavado en la roca y con 229 peldaños.