Esta localidad está emplazada en medio de un fértil valle. Una línea de tren de vía estrecha inaugurada en 1912 desciende hasta el Port de Sóller. El trayecto dura una hora y cuarto, atraviesa 13 túneles y varios puentes, deteniéndose en el pueblo de Bunyola. Este tren cruza la plaza de la Constitución y pasa entre las terrazas de los restaurantes y bares. Los turistas disfrutan mucho este paseo y la tradición de bajar hasta el puerto para ver la puesta de sol sigue vigente.