Un agradable paseo de tres kilómetros junto al mar lleva desde Maó hasta la población vecina de Es Castell. El enclave fue fundado por los ingleses cuando trasladaron a los pobladores del raval que había a los pies del castillo de Sant Felip, la fortificación que defendía el puerto de Maó. Es Castell sorprende por su atractiva costa, con rincones como la cala Sant Esteve, a la que los fenicios ya arribaban para comerciar con los habitantes de Menorca.