Este puente fue el acceso principal de la ciudad de Salamanca durante siglos. En uno de sus extremos se halla la escultura del verraco o toro, vestigio de los primeros pobladores. El puente romano constituye una de las partes arquitectónicas más importantes de la ciudad. Los 15 arcos más próximos a la ciudad son entéramente romanos, del año 89, y los restantes son añadidos posteriores en el siglo XVI.