Se ha dicho que Montoro es la Toledo andaluza por la estampaque dibuja su monumental entramado sobre un pomontorio ceñido por una honda curva del río. El puente del Guadalquivir une la villa con uno de sus barrios típicos y el color rojo intenso que tiñe la tierra y la piedra constrasta con la cal de las casas escalonadas. Sobre sus aguas se alzan las iglesias, los palacios y las colinas que se encrespan hacia Sierra Morena.