Las mejores perspectivas del núcleo antiguo y de las casas colgantes de la ciudad de Cuenca se obtienen desde el puente de San Pablo, sobre el río Huécar. Este puente de viga fue construido entre los años 1533 y 1589 principalmente para unir el casco antiguo con el Convento de San Pablo, pero una vez derrumbado, se construyó el que existe hasta el día de hoy en el año 1902 de hierro y madera en cuyo centro hay un puntal de hierro.