Precioso lago situado dentro del Parque Nacional Monasterio de Piedra. Se accede a él después de cruzar numerosas cascadas con el bullicio que éstas producen, y se llega a la calma observando como el agua puede reproducir, como un espejo todo lo que lo rodea. El parque está dentro de la red de espacios protegidos de Aragón, declarado paisaje pintoresco desde 1945.