La excursión hasta este glaciar, situado a sólo 20 kilómetros de Juneau, es una de las más habituales desde la capital de Alaska. La reserva cuenta con senderos señalizados, algunos de los cuales corren paralelos a esta lengua de hielo de 20 kilómetros que finaliza en el mar. En los últimos siglos, debido al retroceso que sufre la gran mayoría de los glaciares de Alaska, la muralla de hielo se detiene en un lago en el flotan los icebergs.