Dos de los espacios más sugerentes del Midtown de Nueva York son la Biblioteca Pública y la Grand Central Station, en la foto, erigida esta última en 1911. Estos dos enclaves tienen mucho en común: la mejestuosidad de sus escalinatas y sus suelos de mármol y la inmensidad de sus espacios interiores. Sobre el vestíbulo de la estación, presidido por un reloj de bronce de cuatro esferas, se cierne una bóveda de cuarenta metros de altura, en cuya superficie titilan 2.500 estrellas artificiales.