Eze, al igual que en Grasse, de sus calles emanan perfumes a rosas, violetas,jazmines, geranios t¡y retamas, una abundante flora que convirtió a Eze en el paraíso de los perfumistas en el siglo XVIII. A pocos kilómetros de la bahía de Mónaco, próximo a Cannes, Eze se extiende sobre un acantilado que bordea el Mar Mediterráneo.