Bandol es un pequeño pueblo de la costa francesa, muy cerca de Maesella, que conserva su encanto renacentista, con pequeñas plazas y calles angostas llenas de restaurantes, creperías y brasseries, además de amenas cervecerías que ofrecen diferentes menús. En Bando encontramos diferentes playas ideales para nadar en aguas de color azul profundo, típico del Mediterráneo.