Rodeada por un paisaje de vińedos, a escasos kilómetros de la costa, esta ciudad del sur de Francia posee un rico patrimonio cultural, empezando por su catedral medieva de Saint Nazaire, en la que destaca su claustro y el rosetón de la fachada principal, ubicada en el casco antiguo, donde también vale la pena conocer el museo de Bellas Artes, con una importante colección de cerámica griega y el Biterrois donde se narra la historia de la localidad.