Al noreste de Chenonceau, en la rivera del río Cher, se encuentra este castillo, uno de los más famosos y Patrimonio Mundial de la Humanidad. Uno de sus encantos es que aún se encuentra habitado por sus dueños. En su interior posee cuadros de Maestrs, tapices de los talleres de París y Flandes del siglo XVIII y miles de muebles fabulosos. En el jardín hay un bosque de 100 hectáreas con una alameda principal de 6 kilómetros y cerca de dos mil árboles.