En la costa oeste de Francia, unidas por un puente se encuentran la ciudad de la Rochelle y la isla de Ré, que poseen el encanto de los lugares cuya historia y la vida de sus habitantes, siempre estuvieron ligadas al mar. Preciosas playas, arquitectura patrimonio, naturaleza y sobre todo mucha vida, hacen que uno se enamore a primera vista de estos increíbles lugares que hay que conocer tomándose su tiempo.