El jardín que el propio Monet consntruyó en su casa de Giverny, en Vernon, a poco más de 75 kilómetros de París en 1893, 10 años después de instalarse en este pueblo. El maestro primero construyó un jardín de agua, lleno de curvas, rincones y un puente japonés, donde sembró posteriormente nenúfares. Verlos crecer le sirvieron de modelo para pintar esas inmensas telas que lo esperaban en su vecino taller.