Como buena ciudad amurallada, las calles de este pueblo posee calles angosta y en picada. Este aparente incoveniente que dificulta el acceso al corazón del puevlo es lo que hace felices a los peatones. Entre azules y ocres, éste es un lugar quese camina para encontrarse con pequeños locales, tiendas de vino, heladerías y tiendecitas gourmet con quesos, salsas y pan. Las vistas desde la cima del pueblo son imperdibles con todo el verdor y la irregularidad de la montaña.