Kalambaka, junto con la ciudad de Kastraki, son dos ciudades griegas asentadas a los pies de los monasterios de Meteora. Ambas son paradas obligadas para entrar a este mágico bosque de rocas y comparten la peculiariedad de ser habitadas por una gran proporción de hombres, casi no se encuentran mujeres en las tiendas, restaurantes y calles.