A los pies de Jaisalmer, alejado de la mano del hombre, sescansa el silencioso desierto de Thar situado al noroeste de India y al este de Pakistán. Dar un paseo por sus arenas es un destino común al gremio turístico: la mayor demanda se dirige hacia las dunas de Sam, doradas y puras que representan la imagen clásica del desierto. La mayor atracción es llegar a ellas después de un paseo a camello para contemplar la puesta de sol.