En el condado de Kent se encuentra la ciudad de Dover, cuyo mayor atractivo es el castillo de Dover, que popularmente se conoce como la "llave de Inglaterra", por su caracter defensivo a lo largo de la historia. Este lugar contuvo uno de los dos faros romanos de 24 metros de Dover, uno de los cuales todavía perdura. Este sitio es un clásico lugar de campamentos Normandos donde éstos celebraban sus conquistas. Fue durante el reinado de Enrique II cuando el castillo empezó a tomar su forma actual.