La catedral anglicana de la ciudad de Bristol fue fundada en 1140, y en 1542 se convirtió en sede obispal y catedral de la nueva diócesis de Bristol, con un estilo gótico alemán donde una de las características principales es que las naves laterales son de la misma altura que el coro, además la altura de las naves laterales provoca una ausencia de triforio que de luz al espacio central, como es habitual en la arquitectura medieval inglesa. Toda la luz interior debe llegar desde las ventanas laterales que, en consecuencia, son muy grandes.