Uno de los elementos arquitectónicos característicos de la ciudad de Bolonia son los pórticos, que suman 40 kilómetros y abundan en estilos y materiales. Es aconsejable sentarse en uno de sus acogedores cafés, entrar en una librería o detenerse frente a los comercios que se distribuyen bajo esas arcadas interminables. Un símbolo indiscutible de esta ciudad italiana, ciufad como pocas que guarda la escencia del Renacimiento italiano.