Presidido por escultura se Donatello y Miguel Ángel, el Palazzo Vecchio esconde en su interior un patio adornado con una bellísima galería de arcos y fuentes de agua, además aguarda un museo en el que se exponen obras tanto de Bronzino, Miguel Ángel, Giorgio Vasari y otros. Entre sus salas más importantes, destaca el Salón de los Quinientos, cuya decoración mural se encomendó a Leonardo da Vinci ("La batalla de Anghiari") y a Miguel Ángel ("La batalla de Cascina"). Lamentablemente, ninguna de ellas se terminó, y las paredes fueron recubiertas por otros artistas.