También llamado puente de Adriano, es un puente situado en la ciudad de Roma, y mandado a construir por el Emperador romano Adriano entre los años 134 y 139. En tiempos pasados, los peregrinos utilizaban este puente para llegar a la Basílica de San Pedro, por lo que era también conocido como "puente de San Pedro" (pons Sancti Petri). Hoy, el puente es exclusivamente peatonal.