Pasear entre los vestigios del que fue el principal puerto del Imperio permite revivir cómo era la vida cotidiana en su época de esplendor. Ostia se situaba en el estuario del Tiber y en él atracaban los barcos que nutrían de víveres a la capital del Imperio. La ciudad fue fundada en el siglo IV a.C. y creció hasta alcanzar su esplendor en el siglo IV. Cien años más tarde una epidemia provocó su abandono.