Situado a orillas del río Tiber, en Roma, el castillo de Sant Ángelo posee una estructura circular y fue construido en el año 123 d.C como mausoleo pero utilizado posteriormente como fortaleza, prisión y refugio papal, hoy en día acondicionado como museo, alberga una terraza desde la que se obtienen formidables vistas sobre la capital. Su azotea está coronada por un ángel de bronce que alude al final de la peste que asoló la ciudad en el año 590.