Las iglesias barrocas de Santa Cristina y San Carlo, cuyas fachadas son idénticas, presiden esta hermosa plaza enmarcada entre soportales bajo los que se abren numerosos cafés. Esta plaza es apodada "el salón de Turín" precisamente por sus cafés de tertulia. El más emblemático es el Torino famoso por su chocolate y los 28 tipos de cafés que ofrece en su carta.