Escultura monumental de Víctor Manuel Contreras, ubicada en la Plaza Tapatía de la ciudad de Guadalajara compuesta por cinco piezas forjadas en bronce y labradas a mano; la figura central mide 25 metros de alto y las alegorías 6 metros cada una. Representa la inmolación de Quetzalcóatl elevándose de la tierra hacia el infinito para encender el sol y dar luz a los hombres.