El principado de Mónac, que tras el Vaticano es el estado soberano más pequeño del mundo, posee dos caras totalmente distintas: por una parte, la villa de Mónaco, construida sobre los acantilados que se adentran en el mar, y por otra, el puerto de la cosmopolita ciudad nueva de Montecarlo. Entre ambas partes se encuentran el barrio y el distrito comercial de La Condomine, con sus modernos edificios de gran altura. En él se pueden ver durante todo el año grandes y lujosas embarcaciones, propiedad de personajes ricos y famosos.