Situada 300 kilómetros al norte de Tromse, es una excelente base para explorar la Laponia noruega. Además es uno de los mejores lugares del mundo para observar las auroras boreales, el fenómeno atmosférico que vuelve locas las formas y los colores del cielo. Esta ciudad se sitúa al fondo del fiordo homónimo donde desemboca el río Altaelva.