La ciudad de Jiva se encuentra el la famosa Ruta de la Seda, un oasis perdido al norte del desierto de Karakum y últimamente convertida en uno de los destinos emergentes en la Ruta (o las rutas) de la Seda, sobre todo desde que en 1990 todo su centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Ota Darvoza era la puerta principa de la ciudadela medieval. Detrás despunta el minerete no acabado Kalta Minor junto a la Madrassa de Amin-Khan, también conocido como minarete corto.