El barrio de Malá Strana, que traducido significa ciudad pequeña, o barrio pequeño, es uno de los distritos más antiguos y de mayor representación histórica en Praga. Durante la Edad Media, Malá Strana fue el centro más importante de las etnias alemanas establecidas en Praga. La torre de observación de Petřín se encuentra en este pintoresco barrio, entre otros atractivos.