A orillas del lago Nero, a 200 kilómetros de Moscú, se yergue Rostov la Grande, considerada la perla del Anillo de Oro. El riquísimo pasado de Rostov, del que se tiene noticia desde el año 862, explica la abundancia de monumentos relacionados con la historia y la cultura rusas, como su magnífico kremlin, en cuyo interior se debe visitar la cateedral de la Asunción con sus trece campanas. En las afueras destaca el monasterio Spaso-Yákovlevsky.