La ribera suiza del lago Leman o de Ginebra, el mayor de Europa occidental, fascinó a la aristocracia del siglo XIX y también a los artistas e intelectuales de la época. Los primeros llegaban atraídos por la bonanza del clima, y los segundos, seducidos por la armonía del paisaje. Ginebra es una ciudad cosmopolita donde la ciudad moderna se concentra en una orilla del lago y el centro histórico en la otra.